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Personal Branding, el arte de invertir en ti (12). La paciencia como valor pilar

Estamos habituados a tener lo que necesitamos de manera instantánea. Nos cuesta aceptar que tengamos que invertir tiempo para conseguir algo porque a pesar de la crisis todavía somos bastantes los que tenemos cubiertas nuestras necesidades básicas. Pero, ¿qué pasa cuando las cosas van más lentas de lo que esperábamos o simplemente se tuercen?

La paciencia es uno de los valores fundamentales de la marca personal.

Las cosas importantes no suceden de un día para otro, sino que se van forjando lentamente hasta que salen a la luz. Tener la pretensión de querer ser la opción preferente de manera instantánea es solo eso, una pretensión.  Porque gestionar nuestra marca personal requiere tiempo para conocernos bien, para descubrir lo que realmente queremos, y para darlo a conocer.

Y a pesar de tener las cosas muy claras y los planes muy definidos siempre aparecen circunstancias no previstas en el guión que hacen que aquello que parecía fácil y directo sea más costoso.

La paciencia es una actitud que nos permite soportar los contratiempos y las dificultades para conseguir un objetivo. Nos ayuda a pasar por situaciones difíciles, muchas veces caóticas, sin derrumbarnos y nos da fuerzas para superar las ganas de abandonar, de tirar la toalla, sin duda una de las más terribles tentaciones.

Tener paciencia no tiene nada que ver con aguantar lo insoportable, no es una actitud pasiva sino todo lo contrario. Es saber ver la luz al final del túnel y eso requiere tener unas metas muy trabajadas y definidas.

Foto: Flickr CC

En todo proceso de gestión de la marca personal que se precie se sientan las bases para desarrollar la paciencia y el Método del Iceberg es una buena herramienta, una de las mejores. Cuando definimos la misión y la visión, cuando sabemos hacia donde vamos y con que medio de transporte, estamos desarrollando el músculo de la paciencia, estamos iluminando el final de nuestro camino para que sea visible en todas las circunstancias.

Trabajar con el fin en la mente, en palabras de gran Covey, “es imprescindible para poder ser pacientes y saber esperar aquello que queremos conseguir sin resignarnos a rebajar nuestras ambiciones”.

Educar la paciencia implica desarrollar una sensibilidad para identificar los problemas, los contratiempos, las alegrías, los logros y los fracasos del día a día. La paciencia es un valor de marca personal que se apoya en el resto de los valores y que nos permite tener siempre y frente a cualquier circunstancia una actitud optimista y una vida equilibrada.

Ser paciente implica ser creativo e innovador para adaptarse a las circunstancias que van surgiendo sin olvidar lo esencial de nuestra meta, para convertir los momentos de espera en momentos útiles, para sacar provecho de la adversidad.

La paciencia nos ayuda también a transmitir seguridad y sosiego a los demás, a no ver siempre la botella medio vacía y de esta manera tenemos más posibilidades de ser tenidos en cuenta, de ser memorables.

Desarrollar este valor de marca personal requiere una dosis elevada de conexión con uno mismo y de fidelidad con lo que nos hemos propuesto, porque una vez más, sólo de nosotros depende que seamos capaces de gestionar y dirigir nuestra vida.

5 puntos que agradecerás conocer para iniciar un cambio con tranquilidad

¿No te sientes cómodo con lo que te rodea? ¿Tu cuerpo te pide un cambio? ¿Te da miedo? No te preocupes, es natural, todos sentimos respeto por lo desconocido pero no te quedes parado no sea que más tarde te lamentes por lo que no has querido hacer. Si bien todo puede resultar excitante y motivador los expertos están bastante de acuerdo en que causan estrés, ansiedad y temor.

Si quieres dar la vuelta a tu tortilla posiblemente este post te aporte el punto de tranquilidad que necesitas.

1) PACIENCIA. Es cierto que una vez tomada una decisión queremos ver los resultados ya pero las cosas no van así. Todo cambio necesita su tiempo y en muchos casos tendremos que pasar el preceptivo periodo de duelo por lo que hemos dejado atrás. Vívelo como un proceso y disfrútalo porque se trata de la aventura de tu vida y con tu actitud lograrás lo que te propongas.

2) PREPARATE. Afila tus herramientas, tus actitudes, tus competencias y tus conocimientos. Prepárate para hacer aquello que en el pasado te han hecho otros, abre tu mente a las cosa nuevas y muéstrate dispuesto a aprender las habilidades necesarias para la nueva situación. Aquí cabe todo desde plancharse las camisas hasta hacer un postgrado  depende del cambio que tengas en vista.

3) PLANIFICA. Actúa con el fin en la mente y busca perspectiva porque en el fragor de la batalla puede ser que creas que has perdido el norte. Un coach seguro que te puede aportar valor, no seas soberbio.

4) ARROPATE. Confía en tus aliados naturales como familia y amigos. Todo cambio nos lleva a conocer gente nueva, agradécelo y aprende, te sentirás arropado. Piensa que toda relación humana es biunívoca y si quieres recibir tienes que dar.

5) SACÚDETE LOS APEGOS. Puede ser que temporalmente tengas que renunciar a cosas y personas para seguir tu camino.  Piensa que estás sembrando para cosechar un futuro mejor, recuérdalo siempre que sea preciso.

Y así conseguirás que tu marca persona salga reforzada porque tú serás más fuerte y mejor. Al fin y al cabo tu marca es el espejo en el que se refleja tu autenticidad.

Si soplan vientos de cambio en tu vida cuenta con nosotros. Y hablando de vientos de cambio, os adjunto la magnífica canción de Scorpions del mismo título. Una buena compañía para un cambio.

Jordi Collell/ asesor de marca personal