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Personal Branding no es una campaña de auto-promoción

Seamos serios. El término “Personal Branding” (o branding personal) se está utilizando de manera algo equívoca últimamente. Sí, puedo estar de acuerdo contigo que la expansión de la red 2.0 ha contribuido a democratizar los elementos de comunicación personal. Pero de ahí a pensar a la red es la plataforma para construir la marca personal y aumentar la relevancia va un trecho.

Nos hemos cansado de decir que la marca personal no se construye, se gestiona. Nos hemos cansado de decir que la marca personal 2.0 no existe, que 2.0 es un medio más.

Pero no hay forma, cuando buscas por ahí está repleto de gurús que prometen crearte una marca personal líder en dos semanas gracias a las redes sociales. No sé si es una suerte o una desgracia, pero soy consultor, y veo cada día la complejidad de gestionar marcas para conseguir objetivos personales. La clave está ahí: detrás de toda marca personal debe haber un propósito, un objetivo, y un plan de acción para llegar a él. Detrás de eso estará la comunicación, y las redes sociales pueden ser una plataforma tan buena como cualquier otra para trabajar tu fase de visibilidad.

Confundir personal branding con autopromoción es también un error recurrente en algunos foros. Veamos, al final solo tratamos de una única cosa con el Personal Branding: de llevar a nuestros clientes, amigos o colega una percepción sólida de VALOR sobre algún tema. Y si no hay valor, no hay marca, por más que se empeñen muchos en repetir como loros lo que dicen los grandes “influencers”. Y si no hay valor, hay muy pocas posibilidades de resultar elegid@.

Si alguien es influencer no es porque tenga una buena agenda, es porque se ha trabajado a fondo una estrategia personal sobre un determinado tema y se ha convertido en un REFERENTE DE VALOR para su mercado. Es tan simple como eso, y tan difícil de llegar como eso. No hay que dejarse engañar por falsos profetas ni especialistas multinivel. La gestión de la marca personal hacia un objetivo requiere años de trabajo: y si no, que se lo pregunten a Andrés Pérez, a Neus Arqués, a a Arancha Ruiz, a Oscar Del Santo, a Xavi Roca, a Jordi Collell, a Jane del Tronco, a Natalia Gómez, a Pablo Adán y a algunos otros que llevan años trabajando en un proyecto con constancia, coherencia y esfuerzo.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (40). Ser o no ser relevante

 

Hemos hablado ya de narrabilidad, de bondad, de autenticidad y de disposición dentro de las cualidades esenciales de la marca personal. Hoy hablamos de relevancia, de la cualidad de ser relevante.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez y esperar resultados diferentes (Albert Einstein)

La relevancia está asociada a la idea de valor. Una persona es relevante cuando aporta algún valor. Sin embargo, cuando preguntamos a las personas cuál es su aportación de valor, acostumbran a detallar su listado de competencias y habilidades. Quizás alguno vaya vas allá y pueda definir su misión. Pero eso, amig@os, no define nuestra aportación de valor.

Nuestra aportación de valor no somos nosotros, es la experiencia que tienen nuestros clientes sobre nosotros.

Lo único que cuenta como propuesta de valor es la percepción que tengan nuestros clientes o nuestro entorno gracias a los resultados de su experiencia con nosotros. Es así. En este caso, es un flujo de valor que va de fuera hacia dentro.

Flujo de valor personal

Flujo de valor personal

¿Qué consecuencias tiene entonces que nuestra relevancia dependa del valor que perciban los demás?

  • Una de ellas es que quizás debamos ser algo más modestos, tener cierta cautela de esas declaraciones de uno mismo como “gurú”. Dejemos que las medallas nos las pongan los demás.
  • Otra consecuencia es que solo seremos relevantes si somos capaces de generar buenas experiencias en los demás.
  • Y la tercera es que necesitamos que aquellos clientes para los que somos relevantes se conviertan urgentemente en prescriptores de nuestra marca personal.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (32). No hay marca sin producto

 

A menudo se entiende la marca como un todo, como un fin en sí mismo. Pero para trabajar tu marca necesitas uno o varios productos. Nike no sería nada sin sus zapatillas deportivas. Por eso es tan importante que en un proceso de personal branding definamos con mucha claridad cuál es el producto que ofrecemos, cómo es, para quién y qué problemas resuelve.  A mucha gente este discurso le suena mercantilista, pero hasta el Papa de Roma ofrece un producto.

Valor, uniqueness, relevancia y poder de persuasión

Podemos vivir en un mundo idealizado, pero si a final de mes tienes que pagar alquiler o hipoteca no te queda más remedio que ofrecer un producto. Y puedes ofrecer más de uno. Si a ese producto o grupo de productos le das un VALOR ÚNICO, RELEVANTE y lo comunicas bien, habrás conseguido un paso más para apuntalar tu MARCA personal. Así es como funciona. Tina Turner goza de una excelente marca, pero antes ha tenido que trabajar un producto contra viento y marea, rodeada de adversidades y problemas: Su marca es la energía, la fuerza, la música en estado más salvaje.

Una marca puede contener distintos productos / Foto: Pinterest

Definir el producto no es fácil. A menudo hablamos con personas que no tienen claro qué ofrecer porque sus CV están plagados de experiencias distintas, sectores diferentes y estancias cortas en empresas. En ese momento lo que se requiere es utilizar una herramienta de la que todos los seres humanos estamos provistos: la creatividad.

La creatividad no se sustenta únicamente en tener una idea: debe ser nueva, no partir de un referente excesivamente cercano.

Como dice el especialista en marca Antonio Monerris, “…La creatividad o la innovación tienen que partir de un nuevo sistema de referentes. Una transformación que puede ser cognitiva o decididamente emotiva: un cambio en lo que sabemos y pensamos, pero también en lo que sentimos y en lo que implica para nosotros…”

Pues si te encuentras en una situación dispersa, dale valor a la dispersión. Da a entender que tu curiosidad no tiene límite, que quieres entender el mundo en muy diversas facetas, y no encasillarte en una. Contra la idea del especialista hoy emerge una nueva figura, el “holístico”, el que sabe tener una visión global sobre las cosas. Quizás en un caso así tu producto sea muy valorado, ya que eres capaz de entender un problema desde diferentes perspectivas.

Sea como sea, una buena marca personal se irá configurando a base de consolidar productos de alto valor. No hay marca sin producto.

Ser o tener

Freud ya nos hacía reflexionar acerca de la dualidad que plantea al hombre la sociedad moderna y consumista; el hombre del ser cambia al hombre del tener.

Una sociedad donde los valores se materializan en cosas y posesiones por encima de los valores del hombre que la industrialización y el capitalismo deja atrás; orgullo, honor y valor.

No entraré a valorar qué tipo de hombre es referido como moderno y qué tipo consideraba antiguo o pre industrializado pero sí mantengo cierta vigencia (si no toda) en sus planteamientos.

Puede que vivamos un nuevo tiempo donde el personal branding, aceptado ya como una de las herramientas del presente y el futuro más trascendentes, clasifique también a los hombres.

De tener o no tener marca personal hemos hablado mucho ya aquí (uno de los blogs de personal branding más leído del mundo), pero no si esa marca personal está correctamente articulada sobre el ser o fatalmente sustentada sobre el tener.

Para los segundos, las marcas virtuales, de falsas apariencias, de promesas imposibles y de verdades a medias traigo una mala noticia: no sois competentes, no cumpliréis vuestro cometido. Tener por tener no lleva a nada si nada hay detrás que dignifique y consolide la marca.

Para las marcas auténticas, las del ser por encima de todo; coherentes, auténticas y con valores, el mundo que viene os tiene guardado un puesto activo y trascendente.

Porque marca personal, como nuestra madre. Sólo hay una, y es la que es.

Personal Branding, el arte de invertir en ti (13). ¿Te comprometes?

Leí en alguna parte que el COMPROMISO es el triunfo diario de la integridad sobre el escepticismo. No es una mala definición. En cualquier caso, el compromiso es otro de los valores pilares de una persona.

Si una persona no está comprometida con algo, navega sin rumbo. El compromiso nos distingue de otras especies del reino animal. De hecho, todos estamos comprometidos con alguien o algo.

Un padre de familia se compromete a cuidar física y espiritualmente de su mujer y sus hijos. La amistad es un compromiso en sí misma, también el matrimonio, y también la vinculación a una empresa o a un proyecto. Un sacerdote cristiano adquiere un compromiso con Dios, el director de una empresa familiar adquiere un compromiso con una familia, un maestro adquiere el compromiso de completar (los padres son los primeros educadores) la educación de sus alumnos. Una hipoteca es un compromiso de pago. Un ecologista es alguien comprometido con el planeta y con la sostenibilidad. Un deportista se compromete con unos resultados, con un equipo y con un país.

La carrera profesional supone un compromiso. Todos nos marcamos una meta y nos comprometemos a llegar a la misma siguiendo una ética.

Un compromiso implica un plan de acción. De hecho, comprometerse está relacionado con algo a futuro, con algo que no existía.

Pero quizás la parte más importante de todo compromiso es que influye en los demás, no queda únicamente en el territorio de intimidad de una persona. Llegados a este punto, entendemos porqué la falta de compromiso convierte a una persona en alguien de poco fiar. En política, por ejemplo, el compromiso es uno de los tres valores básicos junto con la honestidad y el liderazgo. Somos capaces de perdonar al político que falla en liderazgo, pero acostumbramos a no aceptar al político no honesto o no comprometido.

Ahora llega tu turno: Redacta una frase que empiece por:

Yo me comprometo a…

Una vez la tengas, crea tu plan de acción para que ese compromiso se cumpla en los plazos adecuados y ante las personas que hayas elegido.

Os dejo un vídeo del Dalai Lama en que nos habla de su compromiso de promover la paz interior en las personas.

[youtube]http://youtu.be/MI7KsbAa5wo[/youtube]

¿Hemos de innovar para incrementar el Valor de nuestra Marca Personal?

Para responder a la pregunta hemos de definir “Valor” cómo la relación entre la “Satisfacción de las Necesidades del Cliente” y el “Coste que ello supone”.

Si queremos aumentar el valor que tiene nuestra marca para el cliente tenemos dos alternativas:

1)   Reducir el Coste, es decir, vendernos más barato. Es la más fácil, que tiene un resultado inmediato, pero que a largo plazo no es la mejor opción.

2)  Satisfacer más Necesidades, es decir, ofrecer al Cliente más por el mismo coste; o lo que es mejor para nosotros, ofrecer más con un mayor coste pero que tenga un valor mayor para el cliente.

 

La primera alternativa llevada al extremo seria: trabajar gratis, que para nuestro cliente representa “mucho valor”, pero que para nosotros en cambio no lo es.

Por tanto hemos de actuar en la segunda alternativa; lo que nos lleva a tener que incorporar “nuevas funcionalidades” a nuestra marca. Y es aquí donde necesitamos de la Innovación, porque hemos de hacer fluir nuestra creatividad para aportarnos “nuevas ideas” que podamos llevar a la práctica y que nos permitan la diferenciación. Estas “nuevas funcionalidades” pueden se aprender nuevos conocimientos, desarrollar nuevas competencias, adquirir nuevas responsabilidades, utilizar nuestros conocimientos en áreas que hasta ahora no se aplican, …

Ahora bien, hemos de tener presente que el objetivo es diferenciarnos de nuestra competencia, por tanto no deberíamos innovar en lo que ya dan los demás sino en lo que no dan.

Y esto lo podemos hacer sea cuál sea nuestra profesión. Si estamos en el sector restauración puede ser aprender un nuevo idioma para relacionarnos mejor con nuestro cliente (incluyendo nuestro empleador). Un cliente, si le hablan en su idioma fuera de su país tiende a volver porque está más cómodo. O bien si trabajamos en una tienda de ropa leer revistas de moda y tendencias para asesorar a los clientes sobre los complementos más adecuados con lo que está comprando, indicándole además que “esto se lleva en…”. O si trabajamos de contable y aprendemos a programar podemos desarrollar aplicaciones que faciliten nuestro trabajo (seamos más productivos) o que permitan obtener informes “a medida” para nuestros superiores.

Lo que hemos de tener presente es que lo que realmente importa es la necesidad de incorporar de forma continuada nuevas funcionalidades a nuestra marca personal.

Por eso la respuesta a la pregunta es SI. Hemos de innovar porque es la forma más segura de aumentar el Valor en el mercado de nuestra Marca Personal.

9 puntos que nos convertirán en triunfadores

¿Nos gustaría en el 2012 dar un paso decisivo para conseguir nuestras metas personales y profesionales? Se ha abierto la veda de los buenos propósitos de año nuevo y como me gusta ayudar a mis lectores ahí van unas buenas prácticas que, seguro, serán de utilidad.

Recibí hace unos días el número de invierno de la Harvard Business Review On  Point, una selección de artículos  antiguos  de la HBR que se publica cada trimestre con un hilo conductor y que en este ocasión se titula Secretos para Tener Éxito (Secrets to Getting Ahead).

Heidi Grant Halvorson, que  es una gran psicóloga motivacional, nos explica nueve buenas prácticas que nos pondrán en el camino del éxito.

1. Tener objetivos específicos y claros. Parece obvio pero no siempre es así. Es mejor querer perder cinco kilos que simplemente querer perder peso. No dejemos lugar para la duda.

2. Poner fechas a nuestros propósitos. Acotando los objetivos en el tiempo crearemos una actitud mental que nos ayudará a detectar oportunidades para llevarlos a término.

3. Buscar indicadores. Conseguir las metas implica seguir de manera regular y honesta los avances realizados. La periodicidad depende de cada objetivo.

4. Ser un optimista realista. Esto significa no desdeñar las dificultades porque muchos objetivos requieren tiempo, planificación, esfuerzo y persistencia y vale la pena saberlo de antemano para no pegarnos la gran torta.

5. Centrarse en mejorar más que en ser bueno. La cosa va de actitud, siempre podemos cambiar mientras intentamos conseguir nuestras metas. En este caso no se trata de cantidad si no de calidad personal.

6. Tener valor. El valor, en este caso, es la disponibilidad de comprometerse a largo plazo y persistir en el intento cuando las dificultades acechan. El valor no es innato puede educarse y lo dicho en los puntos anteriores forma parte del entrenamiento.

7. Activar el músculo de la fuerza de voluntad. Esto significa en muchos casos salir de las zonas de confort, de lo fácil y amigable, porque para conseguir cosas distintas hemos de actuar de manera diferente como decía Einstein. La primera vez es más difícil pero con el tiempo el músculo se activa y todo fluye mejor

8. No tentar a la suerte. Pensemos en grande pero tengamos en cuenta que tenemos límites y, aunque tengamos un fuerza de voluntad muy musculada, no nos pongamos en peligro.

9. Fijar objetivos en positivo. O lo que es lo mismo centrémonos en lo que queremos hacer más que en lo que no queremos conseguir.

Ya podemos ir calentando motores que el año nuevo está a la vuelta de la esquina. Ah! Si queréis os echo una mano!

 

MARCA PERSONAL PARA TIEMPOS DE CAMBIO ¿Y ahora qué hacemos?

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No repetiremos que estamos en tiempos de cambio, y que hay que adaptarse a ellos sí o sí.

Pero sí os diremos que aquellas personas con marca, memorables, reconocibles, distinguibles y visibles lo tienen más fácil.

No podía ser de otra manera

¿qué podíamos esperar si no?.

Después de estar durante un tiempo desarrollando nuestra marca personal, hemos aumentado nuestro valor.

Nuestro valor en términos de relevancia y nuestro valor en términos económicos, claro que sí.

Es hora entonces de tomar posiciones, de tomar decisiones. Empecemos por escrutar el entorno de posibilidades, y nos planteamos las primera pegunta

¿me quedo o me voy?

Esta es una pregunta vital para nuestro futuro, según el nivel de riesgo que estemos dispuestos a asumir.

Supongamos que respondemos me quedo.

Hemos llevado a cabo nuestra estrategia de posicionamiento y visibilidad con éxito. No podíamos fallar.

Ahora somos un profesional con marca, con marca de verdad, con nombre, apellidos,  con promesa de valor.

Por supuesto nos quedaremos bajo la premisa de mejorar mi estatus estando en disposición de poder tomar en cierto modo el control de nuestra situación.

Deberemos desarrollar esta mejora optando por 2 vías principales:

1.     Ascendemos, a un puesto de trabajo que aumente nuestra visibilidad.

Has empezado un camino que no debe parar nunca.

¿Y dónde está ese lugar?

Sin duda alguna en el core bussiness de tu empresa,

y siempre cerca del cliente.

Ahí están los sitios clave para tí.

2.      ¿Y si no puedo ascender?

Cambia de departamento, realiza lo que se viene a llamar desplazamientos horizontales, busca así el punto clave entre aquellos donde vayas a aportar algo de más valor e innovación.

Identifica oportunidades de negocio Asume riesgos, detecta los proyectos clave, visualiza el futuro de tu empresa y tu sector.

Especialízate y asume el liderazgo

Ahora supongamos que la empresa no me ofrece nada realmente satisfactorio, acorde con mis habilidades, mis legítimos deseos, algo que cumpla todo aquello para lo que me he estado preparando tanto tiempo

¿Qué hago? Me voy, sin duda alguna.

Si me voy tendré que escoger entre 3 opciones:

me voy a otro sector,

me voy a la competencia,

me independizo.

¿Es que eres un valiente y un aventurero?

No, eres una persona con marca, segura, decidida y con valor, puedes permitirte ese lujo, y reduciendo al máximo el riesgo.

Veamos los dos casos

1.     me voy a otro sector o a la competencia.

Sin problemas.

Elige aquella opción que tenga mejores perspectivas de futuro según tus objetivos personales y profesionales.

Si así te sientes mejor valorado, y va en tu línea, adelante.

También tienes que sentirte querido y respetado; eres una persona con valores y eso te importa mucho.

2.     Me independizo.

Me hago consultor, asesor, emprendedor.

Llevo a cabo mi propio negocio, mi empresa.

¿Es lo que siempre has soñado?

Adelante, tómatelo con calma, hasta con un año sabático si te lo puedes permitir.

Infórmate. Asesórate, busca un buen equipo si lo necesitas.

Si tenemos marca tenemos un tesoro.

Con ese tesoro podemos llegar muy lejos.

No es un invento, no es un milagro, no es autoayuda, no es ciencia ficción; es marca personal.

Y funciona.

Pregúntanos y verás.

Autoconocimiento, Autoconciencia y Acción + Iniciativa, Ímpetu e Impacto

ENTRE LAS Aes Y LAS Íes

No existe un método único e infalible para el desarrollo de la acción. Para empezar a mí me gustan las Aes.

La tripleta compuesta por Autoconocimiento, Autoconciencia y Acción me apasiona y creo que es uno de los juegos de iniciales más interesantes para las personas.

  • Autoconocimiento porque sin una profunda reflexión sobre nosotros y nuestra situación, un conocimiento de nuestros límites, es difícil emprender un proyecto personal.
  • Autoconciencia porque va más allá del conocimiento. SI no soy consciente de lo que soy, además de saberlo, poco o nada influirá sobre mi actitud (que también empieza por A).
  • Acción, qué concepto tan amplio y tan bonito; saber hacer, hacer saber, estar. Esos infinitivos que implican la puesta en marcha de la actitud, fruto de las aes anteriores.

Y luego están las Íes, sobre las que he analizado un paralelismo con esta propuesta de la aes, y que se basa en Iniciativa, Ímpetu e Impacto. Está mal que lo diga, pero me ha quedado bordado. Me encanta y quería compartirlo con vosotros.

  • Iniciativa porque además de señalar hacia la actitud define muy bien a las personas capacitadas, emprendedoras, dinámicas, los actores de este mundo que hacen progresar las cosas, las empresas y las ideas.  Y sobre todo a sí mismos.
  • Ímpetu. Corazón, arrojo, valor, espíritu, vigor. Es aquello que hace que no desfallezcamos. Más aún, que ni nos lo planteemos. El ímpetu es la fuerza y la energía para llegar lo más lejos posible con nuestra iniciativa.
  • Impacto. ¿Acaso no pretendemos dejar huella? Es esa sensación que pretendemos transmitir en los demás. Porque somos así y así queremos que se nos reconozca. Porque es nuestra marca y porque es lo que pretendemos al transmitirla y al comunicarla.

Apúntate a las tres Aes, y después a las tres Íes. ¿Te ha gustado? Gracias por estar ahí.

El empresario que temía apostar por su gente, por @guillemrecolons

Este pequeño relato no trata de incertidumbre, ni de crisis. Tampoco de sindicatos, bancos o legislaciones. Trata del miedo que tienen muchos empresarios a apostar por la más perfecta de sus maquinarias: su gente.

Eladio había llegado lejos. Tras acabar su carrera y trabajar en diversos empleos, hace 5 años decidió abrir su propia empresa. Para hacerlo, contó con la ayuda de un Capital Risk que se enamoró de su Plan de Negocio y contó con la gran ayuda de su marca personal, la de un emprendedor convencido de sus ideas, de mentalidad abierta, visionaria.

Contó con la gran ayuda de su marca personal, la de un emprendedor convencido de sus ideas, de mentalidad abierta, visionaria

Los dos primeros años, aún sin retorno de inversión, el negocio de Eladio fue tomando posiciones y aumentando su facturación de manera progresiva. Eladio consiguió dotar de VALOR a su empresa, a sus servicios y a sus productos. Para dotar de un mayor empuje a su empresa, Eladio pronto creyó necesario contar con la ayuda de algún “senior” que le ayudara a canalizar el plan de negocio. Contrató a 5 personas que, si bien no reunían aún la experiencia suficiente en el sector de negocio, eran portadores de energía, de ilusión y de motivación.

Al poco tiempo de hacerlo, ZAS! aparece la peor cara de la crisis

Al poco tiempo de hacerlo, ZAS! aparece la peor cara de la crisis y Eladio se ve obligado a tomar medidas para salvaguardar la empresa. Para empezar, recortar gastos superfluos. Siendo una medida insuficiente, decidió prescindir de algunos ejecutivos. El criterio seguido era elegir los que les costaba menos dinero despedir, con independencia de su valor. Más tarde redujo los salarios un 20% y eliminó dietas y bonus. Llamó a un informático para impedir que sus empleados se pudieran conectar a Facebook, Linkedin, YouTube, Twitter…, cosa que consiguió con una sencilla manipulación del servidor.

La moral del resto de trabajadores empezaba a decaer. En ese momento Eladio decidió contratar a un consultor externo para ayudar a sus empleados a encontrar la motivación que habían perdido. El consultor transmitió a Eladio que debería implicar más a su gente en los procesos de toma de decisiones, que debería delegar más para que éstos se sintieran partícipes de la empresa y que debería darles un mayor protagonismo en las actividades externas de la compañía. El consultor consideraba que de esta manera Eladio conseguiría reencontrar la motivación y además tendría mucho más apoyo en la dirección del proyecto.

Eladio lo único que quería era convencer a sus empleados de trabajar más horas

Las ideas del consultor fueron despreciadas, ya que Eladio lo único que quería era convencer a sus empleados de trabajar más horas sin exigir nada en contrapartida. Eladio tenía MIEDO de promocionar a su gente. En el fondo pensaba que si lo hacía, pronto le abandonarían llevándose todos los secretos de la compañía.

Hoy, la empresa de Eladio ha cerrado. Lo peor es que podía haberlo evitado. Solo necesitaba CREER en su equipo, ejercer el LIDERAZGO y mejorar la COMUNICACIóN interna. Así hubiera conseguido MOTIVAR.

El miedo a reforzar las MARCAS PERSONALES de la gente clave en una empresa es una práctica común. Aún no entendemos que nuestra gente se puede convertir en EMBAJADORES de la compañía, transmitiendo como nadie la VISIÓN, MISIÓN y VALORES, ayudando a generar una cadena de VALOR.

¿La moraleja del cuento? Las máquinas solo son recursos, y necesitan que las PERSONAS estén detrás para funcionar, para rendir. Si hay que apostar por algo es por las personas, sin ningún miedo.