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Marca Personal con los 5 sentidos (2): La vista

La vista es el sentido que nos permite ver las cosas. A través de los ojos obtenemos percepciones formales de objetos y personas, y con ellas nuestro cerebro les atribuye sensaciones. Allí se interpreta y se reconocen los objetos y el entorno que nos rodea.

Así, un vaso de agua se percibe como tal por la vista (un objeto transparente con un líquido dentro) y el cerebro lo transforma en una sensación de frescor que puede calmar mi sed.

De igual manera las personas trasladamos una imagen real y racional, y el cerebro se encarga de transformarla en su vertiente emocional y de sensaciones. Y lo hará en primera instancia función de lo que transmitimos, y en segunda de lo que realmente somos, si es que somos capaces de hacerlo visible.

No seré yo quien le de más valor a la imagen personal de la que tiene, pero admitamos que algo de importancia debemos otorgarle. Aquellas personas más escépticas en este sentido afirmarán sin duda que tendemos a juzgar sin darnos cuenta que de igual manera somos juzgados.

Sea como fuere, la vista juega un papel destacado en nuestra marca personal desde estas dos perspectivas:

 

Imagen Personal

Me apunto a la corriente más natural, aquella que afirma que nuestra imagen personal (tanto la parte física –aseo personal-, como la indumentaria –o sea, la ropa y los complementos) deben ser acordes a dos variables:

  • Acorde a la imagen que queremos transmitir, para los más auténticos y consecuentes.
  • Acorde al entorno en el que me encuentro, más cercano al respeto y el protocolo.

Así pues, la coherencia entre la parte visual y estética de mi marca personal frente a la corrección o el dictado de normas que no compartimos queda de tu cuenta. Hagas lo hagas, de la manera que lo hagas dirá mucho de ti, en un sentido y en otro.

 

Visibilidad: Ver y ser visto

Jugamos con la vista, y con ella somos objeto de atención. La importancia de la visibilidad y de la selección de aquellos entornos donde conviene dar a conocer mi marca. A veces la simple presencia puede ser una táctica de inicio para una relación.

Piensa que somos marcas, y como tales transmitimos. Una presencia correcta y activa, una actitud adecuada, una sonrisa, una mirada atenta… hacen marca.

Pero no olvides que también estás para ver, para observar. Observar lo que ocurre alrededor, a otras personas, recorrer visualmente el entorno para saber cómo adaptarte mejor a él y a las personas que están presentes. Identificar a las personas clave, reconocer.

Así pues, ya sabes: Ojo avizor. La vista sirve para ser visto y para ver.

 

Marca Personal con los 5 sentidos (1) Introducción

Sí, una marca transmite tangibles e intangibles, valores y emociones; y sensaciones. Y después de hablar y hablar, escribir y escribir sobre dafos, estrategias, objetivos va siendo hora de llegar a los pequeños detalles que pueden hacer de un simple encuentro a una impresión que deje huella. ¿Seguro que son pequeños?

Parafraseando la televisiva propuesta de Axe con su premisa “la primera impresión es la que cuenta” vamos a analizar esos matices que rodean y potencian, y también pueden llegar a estropear, nuestro particular momento de la verdad.

Los cinco sentidos del ser humano sirven para conocer, reconocer y para relacionarnos con las demás personas y con el entorno.

Hemos leído en artículos anteriores la importancia de traspasar la barrera visual y momentánea para llegar a la memoria social de las personas, esa en la que se alojan las personas y esa mezcla de conocimiento y percepción que tenemos de ellas. Los estímulos que llegan del exterior son muy diversos, pero los órganos sensoriales los catalogan y concretan, y sólo actúan cuando el estímulo percibido alcanza un cierto nivel tanto de intensidad como de duración.

Así, los órganos de los sentidos captan impresiones que transmiten al cerebro y éste las convierte en sensaciones, lo que resalta la importancia de activar los cinco sentidos en las relaciones personales (una ventaja más del mundo off line).

Con la vista identificamos a las personas en el aspecto formal o estético y también por el lenguaje no verbal. Con el oído reconocemos a través del tono de voz estados de ánimo, y a través del lenguaje verbal también el grado de cultura y conocimiento de algún tema en particular. Con el olfato también identificamos a las personas y a través de él nos llegan sensaciones o recuerdos… y otras cosas más. El tacto nos descubre el grado de sociabilidad de las personas y la intimidad de nuestra relación con ellas. Por último el gusto… hablaremos de él también.

Os invito a seguir esta serie en los próximos días