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Tu vida es tu marca

 

Vivimos una auténtica revolución digital. El auge de Internet y de las redes sociales junto a increíbles avances tecnológicos ha permitido que (casi) cualquier persona tenga en su mano la posibilidad de comunicar, de compartir su mensaje con millones de personas de todo el mundo. Además, en muchos casos es gratuito o a unos costes muy reducidos. En este sentido, estamos viviendo una auténtica democratización de la comunicación. Todos nosotros tenemos al alcance de nuestras manos unos medios que, hace bien poco, eran impensables (o sólo alcanzables para las grandes empresas).

Foto: TCL Fotografie CC

Foto: TCL Fotografie CC

No obstante, creo que en algunos casos hemos banalizado en cierta forma la comunicación. Parece ser, que en un momento como el actual, lo único importante es comunicar bien. A mi entender, existen algunos profesionales realmente mediocres en su ámbito de actuación, pero que dedican mucho tiempo y esfuerzo a comunicar su mensaje. Con esto, consiguen cierta notoriedad y ganan influencia. Comunicar está de moda. Además, a la mayoría de personas les suele atraer todo lo relacionado con la comunicación. También en los cursos o conferencias, el apartado que suele generar más interés siempre es el de comunicación, especialmente en el entorno 2.0.

Con este artículo no pretendo restar importancia a la comunicación, pues la tiene y mucha. Pero creo firmemente que existe un aspecto mucho más importante que las palabras; los hechos. Realmente el factor más importante en la gestión de tu marca personal son tus acciones, los hechos, aquellas cosas que haces, los retos que superas, las personas a las que ayudas, los resultados que consigues… Comunicar es vital. Si haces pero no comunicas lo tendrás más difícil. Pero insisto, lo más importante es la acción.

Uno de los grandes líderes y de las marcas personales más potentes de la historia ha sido el político hindú Mahatma Gandhi (por quien siento una especial devoción). Consiguió grandes retos con su palabra, pues era un extraordinario orador. Pero sobretodo, alcanzó su elevadísima influencia a través de la acción, de comportarse de una determinada forma. Apostó por el ejemplo como forma de transmitir su mensaje. Recuerda el dicho “El ejemplo no es la mejor forma de generar influencia, sino que es la única”. El “hacer” influye más que el “hablar”. Los hechos ganan a las palabras.

Para terminar quería compartir contigo una preciosa frase del mismo Gandhi. Decía este gran líder que “tu vida es tu mensaje”. Es decir, que realmente lo que comunicas, lo que compartes, lo que transmites son tus hechos, tus acciones, mucho más que tus palabras. Con el máximo respeto a este gran líder, me permito adaptar su frase para la gestión de la marca personal: “Tu vida es tu marca”. No lo olvides.

Nuestro regalo de Navidad: el eBook “Soy mi marca o no soy nada”

 

El eBook que regalamos la Navidad anterior, “Es algo personal” se acerca ya a las 300.000 descargas (sí, trescientas mil). El listón se ha situado muy alto, así que el eBook regalo de este año 2013, además de incluir nuevos autores, va prologado nada menos que por Andrés Pérez Ortega, el sherpa de la marca personal.

Este año el título es algo agresivo, lo reconocemos. “Soy mi marca o no soy nada” es un manifiesto sobre la marca personal que recoge los mejores textos del blog Soymimarca durante 2013, escritos por Jordi Collell, Guillem Recolons, Aléxia Herms, Xavier Roca Torruella, Celestino Martínez, Javier Zamora Saborit, Olga Villacampa, Neus Fornells, Pablo Adán Micó, Carme Gibert, Gian-Lluís Ribechini, Pau Hortal, Paula Fernández-Ochoa, Pau Samo y Alejandro Capparelli. Casi nada

En el eBook del primer año, “Personal y transferible“ y el del segundo “Es algo personal” los artículos se habían clasificado en función de las tres partes del iceberg de marca personal: autoconocimiento, estrategia y visibilidad. En el nuevo eBook “Soy mi marca o no soy nada” hemos añadido además una sección dedicada al branding personal en la empresa.

Esperamos que lo disfrutéis. Sólo tenéis que hacer un click en la imagen. Feliz Navidad!

 

“Es algo personal”, nuestro regalo de esta Navidad

Como regalo de Navidad ya tenemos listo el e-book del resumen de lo mejor de nuestro 2º año. Esta vez intervienen muchos más autores, y contamos con la presencia de  Jordi Collell, Guillem Recolons, Aléxia Herms, Neus Fornells, Pablo Adán Micó, Carme Gibert, Celestino Martínez, Cristina Lastra, David Alcubierre, Gian-Lluís Ribechini, Pau Hortal, Paula Fernández-Ochoa, Xavier Roca Torruella y Javier Zamora Saborit. Casi nada.

Como el e-book del primer año, “Personal y transferible“, en esta ocasión los artículos se han clasificado en función de las tres partes del iceberg de marca personal: autoconocimiento, estrategia y visibilidad.

Esperamos que lo disfrutéis. Sólo tenéis que hacer un click en la imagen

¿Aun crees que existe el talento como cualidad innata?

Luciano PavarottiCon mucha frecuencia solemos oír  exclamaciones como “es de otro planeta, ha nacido para, tiene un don especial, está tocado por la mano de Dios” para referirnos a las extraordinarias cualidades que tienen personajes como Rafa Nadal, Steve Jobs, Luciano Pavarotti… Durante muchos años y hasta hace poco tiempo, existía un determinismo muy extendido que partía de la base que el talento es esencialmente una cualidad innata, es decir, que viene predeterminada genéticamente. Y de esta forma, es el “talento innato” el que determina nuestro futuro en un ámbito de actuación concreto.

Afortunadamente, los que hemos dudado de este determinismo genético, ahora estamos de enhorabuena. Recientemente han aparecido numerosos estudios científicos que cuestionan muy seriamente la influencia de la herencia genética y dan una clara preponderancia al desarrollo del talento mediante el esfuerzo, el sacrificio y los siempre importantes elementos del entorno (familia, escuela, compañeros…). Apuntan hacia un paradigma absolutamente diferente.

De esta forma, tengo muy claro que no podemos entender el talento como una cosa en concreto, sino como un proceso. El talento, como la inteligencia, no es algo que se recibe o se hereda, es una capacidad que se aprende. Así, podemos afirmar que el talento no está al principio, sino al final de la educación. Evidentemente, no significa que entre las personas no existan importantes diferencias genéticas que comportan ciertas ventajas y desventajas. La genética otorga diferencias, pero también es cierto que la mayoría de las personas desconocemos nuestros verdaderos límites, que estamos muy lejos de conseguir lo que los científicos llaman el “potencial no actualizado”, es decir, hasta donde podemos llegar en una determinada disciplina.

Uno de los muchos estudios que corroboran estas hipótesis, se trata de una investigación realizada en el Conservatorio de música de Viena. Se pidió a los profesores de primer curso que ordenasen a sus alumnos según lo que ellos intuían era su facilidad para la música, lo que se suele llamar “talento innato”. Unos años después, al terminar sus estudios en el Conservatorio, se comparaba el nivel musical logrado con el talento o “facilidad innata” que tenían en primer curso. Sorprendentemente, no había ninguna correlación estadística entre esta facilidad inicial y el nivel musical conseguido. Por el contrario, se pidió a los profesores que ordenasen a los alumnos de último curso según la dedicación que habían tenido durante su etapa en el Conservatorio. Los estudios demostraron una grandísima correlación entre el tiempo dedicado y el nivel musical logrado. De esta forma, los científicos concluyeron que el nivel conseguido dependía básicamente del tiempo invertido en la formación y nada tenía que ver con esta presunta facilidad innata.

Afortunadamente para los que creemos en valores como el trabajo, el esfuerzo, el sacrificio o el espíritu de superación, la ciencia ha demostrado que estos valores son mucho más importantes que nuestra herencia genética. Esto permite que todos podamos tener nuestros sueños. No estamos limitados por nuestra genética, lo estamos por nuestra determinación, por nuestro afán de superación, esfuerzo… Ya no tenemos excusas, depende de nosotros. ¡Vamos!